






Milei prometió libertad y prosperidad. Un año después, la realidad es otra: la vida está más cara, bajó el consumo, aumentó el desempleo, la salud y la educación fueron recortadas y millones de personas perdieron derechos básicos.

Lo más simple,
ahora inalcanzable
Antes, compartir un mate nos unía. Hoy, hasta es difícil comprar la yerba. El asado, parte de nuestra identidad, es inaccesible para millones. Tomar el subte duele en el bolsillo, y mucho más pagar las boletas de la luz y el gas. La leche, el pan y los medicamentos cuestan cada día más. Los sueldos suben por la escalera y los precios por el ascensor.

Mientras el gobierno ajusta, nosotros pagamos el precio.

Es hora de decir ¡basta!
Unite a quienes
defienden a la Argentina
No podemos aceptar que destruyan lo que construimos con tanto esfuerzo. Somos millones los que queremos un país con trabajo, justicia y futuro.
